el armado del sentido

un blog de eme filz

  • 1/2025

    Hoy intenté comprar un par de pares de calzas cortas y todas las publicaciones de Mercado Libre tienen imágenes generadas con IA. Algunas son tan burdas que me hicieron reir. Estoy por entrar en una fase dura en mi entrenamiento de fuerza y necesito ropa pero es muy difícil entender el calce en imaginarios seres simétricos con pieles sintéticas brillando bajo un sol de ceros y unos. Mañana voy a pasar por Adidas en donde me van a pedir medio sueldo básico, mejor por esas tiendas con ropa de la Salada en donde voy a pagar lo que pago un coffee latte doble espresso con un croissant de masa madre. 

    la devolución es que escribo como una engreída sin talento. Encapsulado, distancia, contención, seco, fragmentario, mucho clima, suspendido en sensación, no avanza. Miedo a la literalidad. No hay espacio para lo cotidiano.

    Unos minutos antes de las calzas intente sacar un turno online en la clínica de la muerte, es decir la clínica en donde se murió mi amiga, la única clínica que cubre mi obra social. Todo el lugar me genera un rechazo absurdo pero mi salud viene en caída libre. Esto es lo que pasa cuando no sos un imaginario ser simétrico dos de, esto es lo que pasa cuando sos un cuerpo que vive, esto es lo que pasa con un cuerpo que vive con una etiqueta que dice enfermedad autoinmune poco frecuente. Te ponen un sello en un certificado, te dan un QR, te dan una fecha de vencimiento, te recomiendan una especialista y viajas un buen rato tres o cuatro veces por año para que te vean y te digan vamos viendo.

    me encantaría contarles la devolución que recibí por los tres párrafos anteriores pero no quiero develar a mi interlocutor. 

    (insiste en que camuflo la verdad. Bueno, querido, quedate ahí que ya voy a explotar. Hay que saber esperar. Me pide una frase desprolija, concreta, literal.)

    Querido diario, hoy compré seis prendas de ropa interior, saque un turno con la depiladora y pedí un presupuesto a la peluquera. Podré tener el sistema inmune de un alien pero trato de cuidar mi aspecto, es la mejor estrategia para cazar a mis victimas (dios me cuesta mucho lo literal, al final tenias razón). 

    Tengo un ojo con una infección. Tengo un deadline imposible en 48 horas. Salvo las mañanas, todas las horas de esta primavera me resultan hermosas. En la calle hay olor a flores y en las plazas las magnolias brillan bajo la luna. La clínica de la muerte me rechazó la atención, menos mal.

  • (irse y volver)

    ella me dice ahora desabrochate la camisa y levanta los brazos, tus axilas son igual de prolijas que tus manos y me sonrojo por primera vez en doscientos veintitrés días y pone la firma en el carnet mientras tic tic tic cierro los broches a presión. Cuando salgo respiro profundo, casi psicóticamente, qué pensará la chica de recepción de mi cara pegada al vidrio que separa el lobby de la pileta, lo único que quiero es oler el cloro, lo único que quiero es el adelanto de mi cuerpo en el agua, el traje de baño tirante, los pulmones rítmicos al son de las brazadas, los músculos tensos en su resistencia contra la forma del agua. Afuera atardece. Hace diecinueve meses que no nado.

    (La psicóloga me dijo que era invisible.)

    La semana pasada me reencontré con la belleza en medio del velorio del tío Gelito.
    Y en medio del restaurante, sobre mi plato de carbonara, se me quebró la voz al reconocer que Lauri me heredó una afición insensata para con la soda. Y todas esas noches que batía seis o siete cafés en un mismo cuenco para después repartir el mejunje milimétricamente en cada una de las tazas. Y su voz rugosa, dulce, diciendo soy la tía que duerme a los bebés de la familia. Y la veo sacando una remera limpia después de hacer varios kilómetros en bicicleta bajo el rayo del sol, siempre lista. Y también esa medianoche que se hizo el flequillo en el baño con la tijera de la cocina, siempre osada. La soda y miles de imágenes.
    La muerte me entiende muy bien y yo no entiendo nada.

    (Me dijo que estaba bloqueada.)

    Me enfurecí tanto que saqué un pasaje al mar y después me hice un bollo en la cama y terminé de leer una novela y después otra y me dice dale forma porque sabes muy bien cómo se siente y me secó una lágrima y le digo que lo que no sé es que estoy sintiendo y me retruca pero sabes cómo se siente, dale forma y en la forma vas a entender el qué. Pero no soy una poeta. Soy una empleada. Una obrera de la imagen. Una hija. Una amiga en duelo. Un sistema autoinmune desquiciado. Una nadadora que respira tierra. Un bollo de piel y sangre que lee en la cama dijo haber estado oyendo voces?- Sí, en la televisión.

    (Ahora es la mañana en la que vuelvo a nadar.)

  • La montaña # 17246

    un breve estudio sobre manos o el color de la piel aterida por el viento de la montaña o las cosas que quise decir cuando estaba en Bariloche pero no habia nadie para escuchar y entonces saque una foto o dos.

    sin darme cuenta retome el diarion en 35mm, otra pésima decisión financiera.

     #canonae1#fuji100

    Bariloche 2025.

  • La montaña # 17245

    Nunca llevo la cámara a la montaña. Voy a caminar, solo llevo lo justo y necesario. Agua y granola. Este fue el primer año en que decidí llevarla y se rompió. También fue mí visita preferida a la montaña. Primero creí que fueron los bosques derritiendo lo blanco de la nieve para brillar al sol sus rojos y dorados. Un desborde absurdo de texturas y sentimientos. Pero hace poco me di cuenta que no, no fueron los bosques brillantes, esos solo cambiaron mí percepción del color para siempre, esta fue mí visita favorita porque soy una nostálgica del presente, mí dolor está en el futuro.

    Casi las únicas fotos que me dejó disparar la #canonae1 en un #fuji100 antes de romperse.

    Revelado y digitalizado por @c41photo

    Abril 2025.
    Bariloche

  • Quién

    En el otoño me obsesioné con Sylvia Plath. Leí toda su obra en unas semanas violentas y sensuales.

    Este año la muerte me coqueteó tanto y tan bien, no en diálogo suicida podemos decir que se me impuso su idea su forma el leve y persistente accionar de su peso sobre la biología. Te besas con un desconocido sin nombre en una esquina soleada y la fricción de su barba te deja las mejillas rosadas y ardientes. Al rato tu piel recupera su color caracol habitual. A la noche el ardor se reactiva con el agua tibia de la ducha. Pero al otro día ya no hay nada y la vida avanza, te preparas una tostada mientras el café se infusiona, tenés 16 wasaps sin responder, ya no arde nada. Así la muerte conmigo, un beso furtivo.

    Los poemas de Plath me están cayendo justo ahora y yo con ellos, una cosa es leer y otra sentir. Etcétera. El libro “Soy vertical. Pero preferiría ser horizontal.” está acá.

    Poema para un cumpleaños por Sylvia Plath

    1. Quién

    El mes de la floración terminó. Se recogió la fruta, podrida o comida.

    Soy toda boca. Octubre es el mes del almacenaje.

    Este cobertizo huele a rancio como estómago de momia: viejas herramientas, tiradores, espigas oxidadas.

    Estoy en casa, entre cabezas muertas.

    Deja que me plante en un tiesto, las arañas no lo notarán.

    Mi corazón es un geranio parado. Si el viento dejara en paz mis pulmones.

    Cuerpo de perro husmea los pétalos. Florecen bocabajo.

    Crujen como arbustos de hortensias. Las cabezas mohosas me consuelan, clavadas al techo ayer: inquilinas que no hibernan.

    Coles: púrpura carcomida, lustro de plata, aderezo de orejas de mula, piel apolillada, pero verde corazón, sus venas blancas como tocino. ¡Oh la belleza de la costumbre!

    Las anaranjadas calabazas no tienen ojos.

    Estas estancias están llenas de mujeres que se creen pájaros. Es una escuela monótona.

    Soy una raíz, una piedra, una egagrópila de búho, sin sueños de ningún tipo. Madre, eres la única boca de quien yo sería lengua.

    Madre de la otredad cómeme.

    Embobada con cubos de basura, sombra de portal.

    Dije: debo recordar esto, pues soy pequeña. Allí había flores enormes, bocas rojas y púrpura, hermosísimas.

    Las ramas de las zarzas me hacían llorar. Ahora me iluminan como una bombilla.

    No recuerdo nada desde hace semanas.

  • this is cactus land

    Una introducción: las redes sociales me quedan cortas o rápidas. Necesito expandirme y poder volver. Y para qué tener tanta información archivada si no es para compartirla. Voy a hacer esto porque tengo ganas ahora, todavía no tiene nombre, ni frecuencia programada, una entrada de blog y ya. La vida es ahora, entonces, vamos. 


    Una película: Vampire humaniste cherche suicidaire consentant.

    No soy ni traductora ni crítica de cine (por suerte) así que voy a hacer lo que pueda para venderles esta película. La base es simple, una vampira adolescente en búsqueda de un humano que le dé consentimiento para alimentarse. Pinta bien, ¿no? ¿La ficha técnica le importa a alguien?

    Unos datos:

    • Una comedia de vampiros, muy tierna, un poco gore. 
    • Dirige Ariane Louis-Seize.
    • Canadá, 2023.

    ¿En qué plataforma está? Ni idea, pero la podes bajar de este Drive, es un secreto entre vos y yo, no lo divulgues.

    Si, claro que te paso el link al trailer.


    Unas canciones: The Kills haciendo algo así como una presentación de su último disco, God Games, en los estudios de KEXP.

    La voz suave y rasposa de Alison Mosshart acompañada por la guitarra mega enérgica de Jamie Hince es todo lo que necesita una chica (yo) para seguir viviendo (tomar mate mientras completo excels para el laburo). Por ahí te pase lo mismo. Contame.

    Unos datos:

    • Grabado en febrero 2024, publicado en abril 2024.
    • Son cuatro canciones. Salvo Baby says, que es de Blood Pressures, disco del 2011, las otras tres son de God Games. Incluye el temazo Better days, se la podés dedicar a tu ex, a tu actual, a tu futuro romance e incluso a vos misma, como hice yo.
    • Si además de escuchar, ven, se van a llevar una lección de estilo. Los mocasines blancos con medias amarillas de Jamie juegan en la liga de toda la onda.

    Una imagen con acceso libre: Armadura por Odilon Redon.

    El Museo Metropolitano de Arte tiene un archivo online demencial, con la posibilidad de acceder a imágenes de acceso libre. ¿Qué significa esto?, que podés descargar y usar tu imagen OA (open access, es decir acceso abierto) donde quieras: podés imprimirla sobre una taza, tatuártela en la cara o usarla para acompañar un posteo de tu blog.

    Unos datos:

  • 3/2024

    tenés cara de usar banco francés y se rió porque yo bajé la mirada dándole la razón, me ganó una pelea que nunca accedí tener. La chica que está al lado me patea la bota, me pide perdón al instante y yo sonrió con dientes y le digo que no pasa nada pero no giro la cabeza para mirarla, hablo hacia el frente y ella acerca su boca a mi oreja para repetir las disculpas y el árbol de palta que lleva en su totebag me acaricia el brazo. El recital sigue. El 33% de la gente de este lugar tiene mi edad otro 33% tiene 20 años menos y el otro 33% tiene 20 años más. Liquidada estoy, esperando hasta el fin. Esto parece una canción de el mato pero no. (El 1% restante son niños e insectos). A mí izquierda hay un rubio en chupines y camiseta a rayas que revisa su celular. Revisa los me gusta de una publicación ajena y después hace un zoom indecente sobre las fotos del posteo, se acerca a una axila ahora se acerca a un labio. Dios mio alguien hará zoom sobre mis fotos para comprobar si mis cejas son las originales o están perfiladas o teñidas (son los originales) alguien hará zoom para ver si hay cicatrices en mis rodillas (las hay) alguien hará zoom para revisar la salud de mí pelo decolarado (me esfuerzo mucho en mantenerlo pero no lo suficiente). Alguien verá la vida en mis ojos.
    Una mujer se apoya sobre el rubio que guarda el teléfono y la abraza. Ella tiene mi edad y dos hebillas con gatitos atajandole el flequillo. Desde que estoy en mis treinta nunca entiendo que significa estar en mis treinta y este lugar me confunde más, no encajo. Otra mujer baila mal drogada delante mío. Tengo un pan de masa madre en la cartera. Anticipo un negroni con dos hielos, la gente hace un intento de pogo, saboreo desde el recuerdo el tolueno del esmalte de uñas, un dedo, dos dedos, tal vez no tengamos fin. Estoy desparramando todo esto en el medio de un recital y qué. Mi amiga baila. Es el principio del otoño.

  • 2/2024

    Camino por Altos de San Lorenzo, un barrio de las afueras de La Plata. Lana del Rey canta lujuria por la vida mientras cruzo una calle iluminada por luces de led. El quiosquito, la iglesia enrejada, un gato naranja agazapado tras un arbusto. Un cartel de pare, un cartel de doble a la izquierda, otro cartel de pare. En mi cabeza, Lana baila con su novio sobre la H del cartel de Hollywood. Un hombre toca la bocina de su auto insistentemente para llamar mi atención, giro la cabeza y me persigno ante la virgen de manto celeste que mira hacia el piso, resignada, somos dos. Se me terminan los caramelos, que como impulsivamente para calmar la ansiedad. ¿Qué canciones escribiría Lana si su vida fuera cruzar esta ciudad un lunes por la noche para ver a sus amigas cocinar y tomar cerveza en lata? Llego. Me tiro en un sillón, escucho las historias de mis amigas mientras sus manos pelan papas y cortan cebollas, las latas van haciendo pfff, la perrita gira en círculos, ya hay olor a comida.

  • 1/2024

    fui al psiquiatra, se me colo descaradamente una paciente, la administrativa me trató pésimo, el médico cambió, en la receta, el diagnóstico por el tratamiento. dos hombres desconocidos en cuadras distintas me dijeron hola bajo la tormenta después de mirarme las tetas, se empezó a mojar la receta y apareció un café de vereda con dos sillas vista a la lluvia, que me acaricia la espalda y una pierna. pido un americano negro, con qué, me pregunta la chica, sólo, digo yo, me repregunta, siempre me repreguntan. espero. qué. no sé.

  • El mundo por debajo del mundo.

    Voy a escribir esto. Lo voy a escribir para mí, pero esto de verdad es solo para mí.

    Hoy es sábado 18 de julio, año 2020. El mundo está bajo la amenaza de una gripe. El nombre de la gripe ni siquiera es tan bueno como para escribirlo, no es poético ni amenazante, es un fucking código. Me enoja que le hayan puesto ese nombre, especialmente habiendo enfermedades con nombres tan biensonantes: peste negra, escorbuto, rubéola.

    En fin, la gripe: hace muchas semanas que estoy en confinamiento, como el resto del planeta Tierra. Perdí mucho trabajo, no sé porqué esto es siempre lo primero que cuento. Sospecho que parece importante, que me ubica en el mundo del producir y el consumir, del generar algo y todo eso. Si, tengo que comer y pagar un alquiler, aunque bien podría no hacerlo y morirme, de hambre, de frío o ver que pasa. Pero no. Pago un alquiler y como, entonces producir dinero es una necesidad. Ahora ya sé lo que es leer un libro y se lo que es un alfajor y se lo que es pedir un trago en un bar con tu mejor vestido. Entonces yo también trabajo y trato de tener cada vez más, o al menos lo básico, como para pasar desapercibida.

    El psiquiatra me dijo una vez que existe el mundo y que también existe el mundo por debajo del mundo, y que el que de verdad importa es el mundo que está por debajo. No sé muy bien cómo explicar qué quiso decir pero yo entendí. El mundo es todo eso que parece ser importante como pagar el alquiler o tener los impuestos al día y después está el mundo por debajo del mundo, “lo demás”. Lo que importa en realidad es “lo demás”, lo que postergamos con trabajo, con producir y consumir, con que te extiendan el límite de la tarjeta de crédito, bueno, todo eso, yo sé que ustedes me entienden. El tema es cómo descubrir cuál es tu mundo debajo del mundo.

    ¿A qué aspira mi generación? ¿A un auto cero kilómetro? ¿A tener sellos en el pasaporte? ¿A tener una casa propia?

    A veces me siento mal porque mi aspiración es demasiado egoísta, pero tener un hijo y un golden retriever divino también es bastante egoísta, ¿no? Quiero la revolución del proletariado, pienso, quiero iniciar una revuelta, quiero cambiar las cosas, lo quiero, pero no hago nada. Voy a las marchas, comparto mis reflexiones con la gente que piensa como yo y con la que no también, discuto, hago eso, pero no alcanza, yo lo sé. Lo hago solo para sentirme bien conmigo misma, juego la ficción de hacer algo, un parche ético de papel mojado.

    Yo sé lo que quiero, se cual es mi mundo por debajo del mundo. Quiero aprender a contar cosas, quiero que todos los marginales del barrio de mi papá cobren vida. Abrazar a los que amo, caminar a la panadería a la tarde, hablar de cine y discos. Quiero que todas las veces que me enamoré, las de verdad y las de fantasía, se moldeen con formas de letras. Quiero tomarme un gin tonic y llorar mientras como una manzana porque todo es demasiado hermoso o cruel y no puedo procesarlo. Quiero que sea de noche, quiero la luz cálida del velador acariciando la cámara de fotos y el libro de poesía japonesa que estoy leyendo y el porro que estoy fumando. Quiero que el mundo me cambie a mi. Quiero tocar el fondo del mar.

    Quiero escribir y no sé cómo.

    ¿Así?

    Sí, ¿qué sé yo?

    Por ahora no me importa.

    flores secas en florero
    Flores en casa. Julio 2020.